Minca tiene una escena gastronómica que sorprende dado el tamaño del pueblo. La cocina de la sierra tiene ingredientes únicos: el café se toma recién tostado, las frutas tropicales vienen de las fincas vecinas y el cacao de la zona es de los mejores del Caribe colombiano. Los restaurantes del pueblo son pequeños, con personalidad y, en su mayoría, sostenibles por convicción y no por marketing.